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Cómo el socialismo arruinó Venezuela

Tags PobrezaSocialismo

10/13/2017Rafael AcevedoLuis B. Cirocco

[The Austrian 3, nº 5 (2017): pp. 4-7]

 

Para entender el desastre que se está desarrollando en Venezuela, tenemos que viajar hasta el siglo más reciente de nuestra historia y ver cómo han cambiado nuestras instituciones con el paso del tiempo. Lo que descubriremos es que Venezuela disfrutó en un tiempo de altos niveles de libertad económica, aunque esto ocurrió bajo regímenes dictatoriales.

Pero cuando Venezuela abrazó por fin la democracia empezamos a matar la libertad económica. Por supuesto, no fue de golpe. Fue un proceso gradual. Pero se produjo a costa del bienestar de millones de personas.

Y en último término, la lección que aprendimos es que el socialismo nunca funciona, no importa lo que digan Paul Krugman o Joseph Stiglitz o tipos en España como Pablo Iglesias.

Fue muy común durante los años que sufrimos bajo Hugo Chávez escuchar a estos expertos y economistas en televisión diciendo que esta vez, el socialismo lo estaba haciendo bien. Esta vez los venezolanos lo hacían bien.

Estaban y están equivocados.

Por otro lado, hubo un tiempo en que este país era bastante próspero y rico y durante un tiempo a Venezuela se la calificó como un “milagro económico” en muchos libros y artículos.

Sin embargo, durante esos años, de los cinco presidentes que tuvimos, cuatro fueron dictadores y generales del ejército. Nuestros derechos civiles y políticos estaban restringidos. No teníamos libertad de prensa, por ejemplo, y no teníamos sufragio universal. Pero, aunque vivíamos bajo una dictadura, al menos podíamos disfrutar de altos niveles de libertad económica.

Una breve historia económica de Venezuela

El milagro económico empezó hace un siglo, cuando, de 1914 a 1922, Venezuela entró en la carrera internacional del petróleo. En 1914, Venezuela abrió su primer pozo petrolífero. Por fortuna, el gobierno no cometió el error de tratar de gestionar el negocio del petróleo o de poseer lo pozos. Los pozos de petróleo eran de propiedad privada y en muchos casos propiedad de empresas privadas internacionales que operaban en Venezuela. Por supuesto, no era un laissez faire total. Había incentivos fiscales y otrss supuestas concesiones utilizadas para promover la exploración y explotación del petróleo. Pero la mayoría de los sectores (incluyendo el sector del petróleo) permanecieron privatizados.

Además, durante este periodo, los tipos impositivos en el país eran relativamente bajos.

En 1957, el tipo marginal impositivo para las personas era del 12%. Había indudablemente presencia estatal y el sector público absorbía el 20% del PIB. Pero el gasto público se usaba principalmente para construir las infraestructuras básicas del país.

El área del comercio internacional era también relativamente libre, muy libre comparada con la actualidad. Había aranceles que eran relativamente altos, pero no había otras grandes barreras comerciales, como cuotas, leyes contra el dumping o salvoconductos.

Otros controles económicos eran también pocos. Solo había unas pocas empresas de propiedad estatal y prácticamente ningún control de precios, ni control de tipos de interés, ni control de tipos de cambio.

Por supuesto, no estábamos tampoco libres de los problemas de un banco central. En 1939, Venezuela creó su propio banco central. Pero el banco estuvo en buena medida inactivo y funcionaba principalmente defendiendo un tipo fijo de intercambio con el dólar de EEUU.

Avanzando hacia más intervencionismo

A pesar de los altos niveles de libertad económica que existían durante esos días, la legislación empezó a atacar esa libertad. Los cambios incluían la nacionalización de la compañía telefónica, la creación de numerosas empresas estatales y los bancos de propiedad pública. Eso ocurrió en la década de los 1950. Así el gobierno venezolano empezó a plantar las semillas de la destrucción y se puede ver el continuo deterioro económico del nivel de la libertad económica en la década de 1950.

En 1958, Venezuela se convirtió en una democracia cuando se derrocó a la dictadura. Con ello llegaron todos los beneficios usuales de la democracia, como la libertad de prensa, el sufragio universal y otros derechos civiles. Por desgracia, estas reformas llegaron junto a una continua destrucción de nuestra libertad económica.

El primer presidente democráticamente elegido fue Rómulo Betancourt. Era un comunista convertido en socialdemócrata. De hecho, cuando estuvo en el exilio, fundó el Partido Comunista en Costa Rica y ayudó a fundar también el Partido Comunista de Colombia. No es sorprendente que, como presidente, empezara a destruir las instituciones económicas que teníamos, implantando controles de precios, controles de rentas y otras regulaciones que no teníamos antes. Para remate, junto con sus aliados creó una nueva constitución que era hostil a la propiedad privada.

A pesar de esto (o tal vez debido a esto), Betancourt es alabado casi universalmente en Venezuela como el “padre de nuestra democracia”. Esto sigue siendo así incluso hoy, cuando Venezuela se derrumba.

Por supuesto, comparado con la actualidad, teníamos mucha más libertad económica bajo Betancourt que en la Venezuela de hoy en día. Pero todos los presidentes (con una excepción) que siguieron a Betancourt adoptaron posturas similares y continuaron disminuyendo nuestra libertad económica. La única excepción fue Carlos Andrés Pérez, que, en su segundo mandato intentó algunas reformas de libre mercado. Pero ejecutó esas reformas tan mal y tan anárquicamente que los mercados acabaron culpándole de las crisis resultantes.

El ascenso de Hugo Chávez

Con el paso del tiempo, la destrucción de la libertad económica llevó a cada vez más pobreza y crisis. Esto a su vez preparó el escenario para el ascenso de un extraño a la política, con un mensaje populista. Por supuesto, era Hugo Chávez. Fue elegido en 1998 y prometió remplazar nuestro socialismo light por un socialismo más radical. Esto solo aceleró los problemas que habíamos estado afrontando durante décadas. Sin embargo, fue capaz de aprobar una constitución todavía más en contra de la propiedad privada. Desde la muerte de Chávez en 2013, han continuado los ataques contra la propiedad privada y su sucesor, Nicolás Maduro, solo promete más de lo mismo. Solo que ahora el gobierno se dirige abiertamente hacia un socialismo autoritario y Maduro está impulsando una nueva constitución en la que la propiedad privada esté casi completamente abolida y se permitirá a Maduro mantenerse en el poder de por vida.

Un legado de pobreza

¿Cuáles han sido entonces los resultados del socialismo en Venezuela? Buena, hemos experimento hiperinflación. Tenemos a gente comiendo basura, escuelas que no enseñan, hospitales que no curan, colas largas y humillantes para comprar harina, pan y medicinas básicas. Soportamos la militarización de prácticamente todos los aspectos de la vida.

El coste de la vida se ha disparado en años recientes.

Veamos los costes de los bienes y servicios en términos del salario de un profesor titular de universidad. En la década de 1980, nuestro “profesor titular” necesitaría pagar casi 15 minutos de su salario para comprar un kilo de carne de res. Hoy, en julio de 2017, nuestro profesor titular tiene que pagar el equivalente a 18 horas para comprar la misma cantidad de carne. Durante la década de 1980, nuestro profesor titular necesitaría pagar casi el salario de un año para comprar un sedán nuevo. Hoy debe pagar el equivalente a 25 años de su salario. En la década de 1980, un profesor titular con su salario mensual podía comprar 17 cestas básicas de productos de primera necesidad. Hoy solo puede comprar un cuarto de una cesta básica.

¿Y qué pasa con el valor del dinero? Bueno, en marzo de 2007 el billete de más valor en Venezuela era el de 100 bolívares. Con él se podían adquirir 28 dólares de EEUU, 288 huevos o 56 kilos de arroz. Hoy se pueden comprar 0,01 dólares, 0,2 huevos y 0,08 kilos de arroz. En julio de 2017 necesitas cinco billetes de cien bolívares para comprar un huevo.

Así que el socialismo es la causa de la miseria en Venezuela. Los venezolanos pasan hambre, comen basura, pierden peso. Los niños están mal nutridos. Cualquiera en Venezuela se contentaría con comer de los contenedores de basura en Estados Unidos. Sería considerado un gourmet.

¿Cuál es por tanto la respuesta de nuestra sociedad? Bueno, están los jóvenes que están liderando la lucha por la libertad en Venezuela a pesar lo que les dicen los actuales líderes políticos. No quieren que se les llame “la oposición”. Son “la resistencia”. Son los verdaderos héroes de la libertad en nuestro país, pero el mundo tiene que saber que han sido a menudo asesinados por un gobierno tiránico y todos los miembros de la resistencia son perseguidos diariamente.

Sin embargo, debe aparecer un nuevo liderazgo a favor del mercado antes de que podamos esperar muchos grandes cambios. Nuestros actuales partidos políticos de la oposición también odian los mercados libres. No les gusta Maduro, pero siguen queriendo su versión del socialismo.

Esto no resulta sorprendente. Como venezolanos, nuestra incomprensión de la importancia de la libertad y los mercados libres ha creado nuestro actual desastre. Los venezolanos nunca entendimos la libertad en su dimensión más amplia porque cuando disfrutamos de altos niveles de libertad económica, permitimos la destrucción de los derechos políticos y civiles y cuando finalmente establecimos una democracia permitimos la destrucción de la libertad económica.

Pero hay razones para la esperanza. Igual que el Instituto Mises, creemos que una revolución en las ideas puede realmente llevar a una nueva época en Venezuela. En nombre de la resistencia y de millones de personas en nuestro país, agradecemos al Instituto Mises esta oportunidad contar brevemente la historia completa de Venezuela. Muchas gracias.

Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.
Image source:
iStockphoto

Cite This Article

Acevedo, Rafael A., and Luis B. Cirocco, "How Socialism Ruined Venezuela," The Austrian 3, no. 5 (2017): 4–7.

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