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Dejad de decirme que compre cosas locales

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Tags Proteccionismo y Libre ComercioMonopolio y Competencia

12/04/2017

Si la culpabilidad es lo mejor que tienes que ofrecer a un cliente, probablemente no tengas mucho que ofrecer a un cliente.

Cuando entro en un Walmart sé qué podré conseguir una amplia selección de productos, podré conseguirlos baratos y podré conseguirlos como muy poca atención o molestia para consumidor. Cuando quiero eso, todo va bien. Rápido, sencillo y barato.

No hay ninguna campaña de culpabilidad de Walmart. No me dice lo mala persona que soy si no compro en Walmart. No hay manifestantes fuera de mi casa o fuera de otras tiendas convenciéndome de que es malo comprar en cualquier sitio salvo en Walmart. Cuando pongo los pies en un Walmart, voy allí porque eso es exactamente lo que quiero. Voy allí porque son mejores que cualquier otro en proveerme como consumidor en las formas en las que Walmart es tan eficiente en atenderme.

Cuando compro en Amazon.com, consigo una amplia selección de productos, con un precio barato y con tanto la facilidad como la dificultad ocasional que implica comprar en línea. Lo hacen mejor que cualquier otro. Cuando quiero eso, es estupendo acudir a Amazon y conseguirlo y conseguirlo exactamente como espero y, bastante a menudo, sorprenderme por una experiencia que es incluso mejor que la que esperaba.

No hay ninguna campaña de culpabilidad de Amazon, no hay manifestantes fuera de mi casa convenciéndome de que es malo comprar en cualquier sitio salvo en Amazon. No hay anuncios en línea señalando me lo inmoral que es comprar en cualquier lugar que no sea Amazon. Uso Amazon porque Amazon es exactamente lo que quiero en ese momento.

Todo esto es muy distinto de las tiendas normales de “mamá y papá”.

Cuando pongo los pies en una tienda local, demasiado a menudo no encuentro nada ni remotamente valioso para mí. Es una experiencia desagradable con un vendedor poco diligente o a veces incluso maleducado y sin conocimientos.

No siento estar contribuyendo a mi comunidad comparando en esos lugares. Por el contrario, espero que cierren la mayoría de las tiendas de bajo valor como esas. Cuanto antes cierren, mejor. Solo por existir, ocupan inmuebles valiosos que pueden ser usados por otros que busquen innovar en el espacio local, proporcionar una mejor experiencia al consumidor y desarrollar un uso mejor de ese espacio local.

No solo no me siento culpable por no promover estos mediocres negocios locales, sino que me entristece incluso que existan. Están impulsados en parte por el movimiento de culpabilidad que anima a los consumidores a dejar de considerar todos los demás beneficios a favor de tener la oportunidad de comprar localmente, un movimiento que encuentro como mínimo desorientado, más a menudo mal informado y a menudo bastante ignorante de forma voluntaria y por tanto descaradamente engañoso. Lo ético es ayudar a que desaparezcan los malos negocios locales no apoyándolos y por tanto ayudando a limpiar esa basura que ocupa un valioso espacio local de ladrillo y cemento.

Confundir caridad con compra, confundir actividad filantrópica con actividad de consumo no beneficia a nadie, salvo al dueño de una tienda mediocre.

Comprar localmente en general solo me ofrece un valor añadido: la inmediatez. Me gusta comprar localmente porque es estupendo tener en mi mano un objeto que quiero antes de comprarlo, de forma que puedo mirarlo. Sienta bien tenerlo en mi mano diez minutos después de decidir que lo quiero. Pronto eso apenas será un valor añadido. Con la entrega en el mismo día de Amazon, ya apenas es más inmediato comprar localmente la mayoría de las cosas. Si alguien puede aguantarse durante una hora o dos y no tener una gratificación verdaderamente inmediata, entonces Amazon, considerándolo todo, me proporciona una experiencia de compra mucho más valiosa que un local de mamá y papá en prácticamente todos los productos. Asimismo, aunque sea un valor añadido menor, es visualmente atractivo tener un distrito comercial activo. Estoy seguro de que puedo adaptarme bastante rápidamente a un concepto de distrito comercial que se vea distinto de aquel al que estoy acostumbrado.

Cuando estoy sentado en la casa de un amigo o pariente y está puesta la televisión, especialmente en este tiempo de vacaciones, oigo anuncios de servicio público acerca de lo importante que es comprar localmente. A veces escucho hasta una o dos noticias en cada telediario que nos interpelan sobre lo importante que es comprar localmente.

Esto es una tontería en la práctica, esta proposición de “comprar localmente”. La culpabilidad por no comprar localmente y el sentirse bien con la idea de comprar localmente es prácticamente la única propuesta de valor ofrecida por las tiendas locales. Por el contrario, la proposición debería ser “comprar en buenas tiendas” o “comprar en tiendas que te dan lo que quieres y como lo quieres”.

En algunos sitios (y estos sitios gracias a Dios se están haciendo más comunes) entrar en una tienda local es algo verdaderamente brillante. La razón por la que algunos locales tienen esas tiendas de tal calidad es precisamente que algunas personas estaban muy poco dispuestas a comprar localmente.

Como la competencia ha elevado nivel de dificultad requerido para dirigir una tienda y llevado a cerrar muchas malas tiendas, nos quedamos con tiendas cada vez mejores que cada vez se centran más en el cliente. Para un consumidor, es un gran cambio en los negocios locales. Los negocios que no proporcionan más valor local que la culpabilidad de “comprar local” se están convirtiendo en menos comunes.

Tristemente, esto no está ocurriendo tan rápidamente como podría. La gente atrapada en una ideología, tan insensata como cualquier otra, profesa que “comprar local” es algún tipo de axioma indiscutible, algo fundamental, una verdad imposible de esclarecer y que todo el mundo debe profesar y vivir o someterse en caso contrario a una condena moral.

Incluso en lugares como los barrios burgueses de aquí en Brooklyn, prolifera esta actitud ideológica, junto con su erróneo moralismo, que le acompaña. Sustituye a una búsqueda constante más preferible de una mayor calidad y una mayor satisfacción del consumidor que impera en el mercado libre y ha llevado a tanto desarrollo en la calidad de vida a lo largo de los últimos cientos de años pasados desde la Revolución Industrial.

Preferiría que la sociedad empezara a decir “deja de comprar localmente”. La competencia es buena para las tiendas locales: tienen que ser lo mejor posible, lo más deseado para al menos sobrevivir en un entorno como este.

Los Walmart y Amazon del mundo entrarían en las ligas pequeñas y aumentaría la competencia hasta niveles de ligas mayores. Me encanta esto y aunque realmente me gustan estas empresas y otras como ellas, también espero a la próxima generación de empresas que aplastarán a los Walmart y Amazon del mundo y tal vez incluso los hagan quebrar. Por supuesto, las entidades establecidas en un lugar tendrían la nueva competencia desestabilizadora. Es bueno para el consumidor.

No me sentiré culpable en ese momento. La culpabilidad no me da valor como consumidor y tiene un valor limitado para mí como persona. Me centraré en sentirme bien acerca de los beneficios de lo que ofrece la vida.

Allan Stevo is the author of Somewhere Between Bratislava and DC and the forthcoming 17 Nov 1989. He writes specifically on Slovak culture and generally on Central European culture from an Austrian-School perspective at 52 Weeks in Slovakia

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